Estimados colegas:

El pasado miércoles 23 de abril, aprovechando la festividad de San Jorge en Aragón, decidí ir de excursión y seguir explorando el rico patrimonio romano en Aragón.

En esta ocasión fueron objeto de visita el Museo Pronvincial de Teruel, el acueducto romano de Albarracín-Cella y los dos puentes romanos sobre el río Jiloca en Calamochoa y Luco de Jiloca.

El Museo se encuentra ubicado en un precioso edificio cerca de la catedra turolense y sólo cuenta con una sala dedicada a restos romanos de la provincia de Teruel, donde, sin duda, destacan las piezas metálicas de una catapulta de La Caridad (Caminreal), una maqueta de una batalla entre romanos y celtíberos en el poblado ibérico de San Pedro en Oliete, que representaría una batalla datada en el año 195 a. C., y, sobre todo, un enorme mosaico que cubría tres estancias, incluidas las escaleras, de una villa romana localizada en La Caridad.

Los puentes romanos sobre el Jiloca son muy interesantes; el de Calamocha -respecto del que se duda de su origen romano y, sin duda, parte de su aspecto parece deberse a una remodelación de época medieval- es muy sencillo, con un sólo arco, no muy apuntado, sino rebajado y fue recientemente restaurado; el de Luco de Jiloca, a las afueras de este pueblo, junto a la antigua nacional N-234 es más espectacular por su tamaño, sus tres arcadas, sus estribos, sus arcos de aligeramiento, su forma apuntada.

Finalmente, lo más impresionante fue el acueducto romano entre Albarracín y Cella. Se pueden visitar por ahora hasta ocho tramos; recomendamos empezar en Albarracín y acabar en Cella -donde, además, se puede visitar el magnífico pozo artesiano de época medieval -el más grande de Europa-. Ha sido acondicionado una ruta para coches y para senderismo que completan cerca de 30 kilómetros con paneles explicativos y señales indicadoras de distancia y dirección. La visita del acueducto comienza con un azud moderno, pero enseguida pasa a galerías y canales excavados en la roca -en alguno de los tramos se recomienda llevar una linterna y siempre andar agachado pues los chichones son dolorosos-; en varios tramos excavados en la montaña hay galerías abiertas que permite ver el paisaje. En la zona entre Gea y Cella hay que tener cuidado, porque el camino no está asfaltado, son pistas agrícolas y las indicaciones en un momento dado son confusas, por lo que os recomendamos que los puntos intermedios V y VI los veais y regreséis por donde hayáis ido a la carretera para no perderos. Este acueducto probablemente sea una de las mayores obras de ingeniería romana en la comunidad de Aragón.

Sin duda, fue una buena excursión altamente recomendable para todo aquel que le interese el legado romano en Aragón y España.
Saludos.

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