Estimados colegas:

Aprovechando la llegada del buen tiempo para unos -para mí es un horror que haga tanto calor- visité ayer las ruinas romanas de la Colonia Lepida Celsa, primera colonia romana en el valle del Ebro, y una ciudad íbero-romana, Sedeisken.
La Colonia Lepida Celsa, comúnmente llamada Celsa, no se encuentra en el término municipal de Gelsa, heredera del nombre, sino en el de Velilla de Ebro, a escasos 5 kms. de Gelsa y a unos 50 kms. de Zaragoza por la Nacional 232. La visita es interesante por varios motivos, aunque destacamos la existencia de una modesta instalación museística cerca del yacimiento arqueológico y perteneciente al Museo Provincial de Zaragoza. Allí se exponen objetos encontrados en las excavaciones de Celsa, planos, reconstrucciones, dioramas, etc. En cuanto al yacimiento, lo que se puede visitar son los restos de calles bien trazadas y conservadas y el de establecimientos comerciales y residencias dentro de la colonia, como la Casa de los Delfines o la de Hércules, alguna de ellas protegidas por un armazón y una techumbre de uralita; en algunos casos, se pueden observar mosaicos con figuras geométricas, con unos delfines o con el escueto mensaje de CAVE CANEM. No obstante, creo que hay que criticar el hecho de que no se haya cuidado el acceso ni al museo ni al yacimiento, ya que debe hacerse a través de caminos vecinales de piedra poco cuidados. Para ambientación me encontré con tres entusiastas del mundo antiguo disfrazados de íberos y celtíberos con sus armas haciendo recreación histórica de las luchas en la Antigüedad.
Por otro lado, muy cerca de Velilla de Ebro y de Gelsa, a unos 20 kms. por la Nacional 232 se encuentra la localidad de Azaila, donde se halla el centro de interpretación del yacimiento arqueológico de Sedeisken, en el que se pueden contemplar originales y reproducciones de objetos encontrados en el hallazgo, tanto de la cultura íbera como de la romana. El yacimiento se encuentra a escaso medio kilómetro de Azaila; es la acrópolis del Cabezo de Alcalá, la antigua Sedeisken, que se encontraba en lo alto del cerro y tuvo que ser asediada por los romanos para poder derrotar a sus habitantes. La ciudad contaba con murallas naturales -la roca del cerro- completada con murallas de piedra; a su alrededor se construyó un foso que sólo se podía cruzar por un puente levadizo junto a un gran aljibe para almacenar agua. Arriba, algún templo, viviendas, hornos y torres defensivas y el buen trazado de sus calles con aceras elevadas para impedir que el agua entrara en las casas. Tras la victoria romana, gracias a la construcción de una rampa que facilitó el asedio y el uso de las máquinas de guerra, la ciudad se amplió en la zona baja con unas termas y un barrio con varias tabernas. Fuera del cerro se encuentra la antigua necrópolis pre-romana con algún que otro túmulo conservado. Por cierto, un fin de semana de Septiembre se celebra la fiesta íbera de Sedeisken en la localidad de Azaila; me consta que ya están organizándose para celebrar la de este año; visitad la web de su ayuntamiento para encontrar información: http://www.azaila.es/.
Espero que alguno os animéis a visitarlas, con una mañana basta.
Un saludo.

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