Probablemente una de las zonas de Aragón y por ende de España sobre las que se tiene menos conocimiento de su pasado romano sea el Pirineo. Por un lado, es lógico por cuanto no fue una zona de gran desarrollo en tiempos de los romanos y en términos comparativos podríamos decir que no hay grandes ciudades en esta zona (si bien, si uno visita los restos romanos de Saint Bertrand de Cominges en el lado francés del Pirineo, con su teatro romano y otros vestigios romanos puede opinar de un modo distinto).

Por otro lado, al menos, en el caso de Aragón y al margen del potencial turístico y ecológico de la zona, el hecho de que el Pirineo sea la zona originaria del primitivo reino de Aragón y que en él se desarrollara el románico, cuya pervivencia es notoria en catedrales, ermitas, puentes y castillos, hace que se potencie una ruta románica y se deje de lado los vestigios anteriores. En este sentido, una gran disputa es la de los puentes que abundan por el Pirineo Aragonés: ¿romanos o medievales? Hay de las dos épocas y en caso de duda, la gente los llama puentes romanos, al tiempo que en ocasiones los puentes románicos y góticos se hicieron donde ya había uno romano que por el paso del tiempo habían quedado deteriorados.

No obstante, si alguien busca vestigios romanos en el Pirineo Aragonés los puede encontrar. Nos vamos a centrar en la Jacetania, es decir, la zona de los valles de la Jacetania y el Alto Gállego, los más occidentales del Pirineo Aragonés.
La importancia del Pirineo en época romana se centra en dos aspectos básicamente: como zona de paso y como fuente de recursos naturales.
Como consecuencia de lo primero nos perviven restos de calzadas y puentes. Así, el Itinerarium Antoninum, una especie de guía de carreteras del siglo III d. C. que describía los puntos más importantes de las vías (bien fueran ciudades o mansiones -paradas de postas para avituallamiento y reposo de viandantes y de animales de cargas-) y la distancia en millas entre ellas, señala que hay una vía romana que discurre entre Caesaraugusta y Benearnum cuyas paradas en el camino son Caesaraugusta (Zaragoza), Foro Gallorum (Ayerbe), Ebelino (entre Ena y Botaya), Summo Pyrineo (por Siresa), Foro Ligneo (Urdos), Aspalluga o Aspa Luca (Aspe), Ilurone (Oloron) y Benearnum.
En ocasiones, en este y en otros itinerarios, las ciudades importantes o conocidas pueden ser omitidas y se cree que en esta calzada estará Iacca (Jaca, donde han aparecido restos de época pre-romana y romana, pero que no son visitables), pero fue omitida en el Itinerarium. No obstante, se puede plantear otra cuestión: que la calzada no pasara por Jaca y que buscara otra salida; de hecho, conocemos la existencia de una calzada romana en el valle de Echo, concretamente en Siresa, y otra salida a Francia a través de Sallent de Gállego (el río Gállego es el flumen Gallicum en la denominación latina y en la foto anterior, puente sobre este río en Sallent; la calle que baja paralela es la calle del Puente Romano). Con todo, la toponimia deja claro que por Iacca pasaba una vía romana camino de la Galia y que la divisoria entre Hispania y Galia se encontraba en el Summus Portus, ahora conocido como Somport; pues bien, desde Jaca al Somport hay hitos que recuerdan el trazado romano y medieval: ermitas como la de San Cristóbal, puentes como el de Grallas y el de Canfranc (a menudo conocido como puente romano de Canfranc) y el hospicio-venta de Santa Cristina (el tercer mayor hospital de la cristiniandad en el siglo XI después del de Jerusalén y el Gran San Bernardo), entre Canfranc y el Somport.

Lo que sí parece seguro que los caminos medievales (incluido el Camino de Santiago) muy frecuentemente siguieron los trazados romanos; el problema a la hora de identificar la existencia de una calzada romana estriba en que la geología de montaña y las inclemencias del tiempo en el Pirineo han destruido las plataformas de los viejos caminos, por lo que no se identifican fácilmente.
En la zona más oriental, en los valles de Echo y Ansó también hay restos de calzadas, aunque los expertos no se ponen de acuerdo en cuanto al origen (piensan que la calzada de Siresa sería anterior a la que pasaba por el Somport y que fue cayendo en uso) y los puntos que comunicaban. En este sentido, el puente romano de Ansó (en la foto), a unos 10 kms antes de llegar a esta localidad viniendo por la Foz de Biniés (carrerera autonómica A-1602), en un cortado sobre el río Veral, en un paraje impresionante, no ayuda a discernir de dónde venía y adónde conducía la calzada que lo cruzaba, así como por qué hay una calzada en esta zona (¿explotación de madera o de minas?).
Ahora que aprieta el calor, para aquellos que visiten el Pirineo y les guste el senderismo, pueden aprovechar para conocer algunos de los pocos vestigios romanos de la época.

Para más información sobre el Pirineo y su pasado romano, pincha estos enlaces: la Colección Territorio del Gobierno de Aragón ofrece unas publicaciones sobre las comarcas de la comunidad y entre ellas está la de la Jacetania, donde se incluye una reseña histórica del pasado romano en las páginas 61-72, y sobre el Alto Gállego, donde hay un breve informe sobre el perído romano en las páginas 63-64.

Para ver el folleto de la ruta de la calzada romana de Siresa, pincha en estas imágenes.

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