En noticia de Heraldo de Aragón de hoy, 29 de Septiembre de 2009, se informa de que la Diputación Provincial de Teruel pretende que el yacimiento de la villa romana de la Loma del Regadío, en la localidad turolense de Urrea de Gaén, sea visitable en un futuro no muy lejano y sea incluido dentro de la ruta de yacimientos romanos e íberos del Bajo Aragón turolense, así como la publicación de una monografía sobre el yacimiento de aquí a dos años gracias a toda lo documentación recogida y a su estudio..
Dicha Diputación a través del Museo Provincial de Teruel ha financiado la vigésimo segunda campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento durante este verano, en la que se ha sacado a la luz más material de esta villa que contaba al menos con 25 dependencias, unas de uso rústico y otro urbano, y que testimonian una datación continuada desde el siglo I al IV. El objeto principal de estudio de esta campaña ha sido las fases de asentamiento entre el siglo I y III, cuando se produjo una reforma del paraje, por cuanto gran parte de los estudiado anteriormente se refería a la villa tardía, en uso en los siglos III y IV, pero este período supone una transformación de la villa original construida en el siglo I.
Actualmente, el yacimiento ya es visitable parcialmente gracias a una pasarela metálica que lo recorre.
El siguiente texto descriptivo sobre la villa romana de La Loma del Regadío (Urrea de Gaén) y las fotos de esta entrada de blog proceden de la web Teruel Tirwal (pincha aquí). "La villa romana de La Loma del Regadío (Urrea de Gaén) fue descubierta casualmente en 1959, cuando al realizar obras de acondicionamiento de un camino agrícola, se localizó un gran mosaico geométrico, posteriormente excavado, extraído y trasladado al Museo de Teruel, con el fin de garantizar su conservación. La villa está ubicada en un amplio valle junto al río Martín, cerca de la cofluencia con el río Ebro, en una región transformada ya en la antigüedad y con una irrigación apropiada para el cultivo de productos hortícolas, cereales, con praderas para el ganado, y por consiguiente densamente poblada.
Desde el punto de vista arquitectónico, los restos excavados documentan claramente la existencia de, al menos, dos fases: la primera perteneciente al siglo II d. C y la segunda al siglo IV d. C. En esta fase la villa experimenta una gran transformación, inutilizando diversas habitaciones, silos y otras dependencias agrícolas, y construyendo las estancias nobles, destinadas al alojamiento de la familia propietaria. También se modifica la parte agrícola, instalando un mayor número de prensas y depósitos de aceite y vino.
En la villa se distinguen dos zonas. En la parte rústica o productiva se identifican cuatro estancias con pavimento de pequeños ladrillos, o con mortero de cal y fragmentos de cerámica, en cuyo interior se conservan las bases de cuatro prensas de aceite o vino, con conductos para verter el líquido en varias vasijas. También se ha constatado la existencia de dos depósitos para contener líquidos, con una pequeña depresión en el centro para facilitar la decantación de impurezas. Delante de estas estancias se encuentra una gran sala con dos prensas más, y tres grandes silos subterráneos. La parte urbana o residencia del propietario y su familia, se ordena en torno a un patio con columnas, que sirve para comunicar las distintas estancias. La zona central y no cubierta del patio debía estar ajardinada. Los dos tramos de pasillos conservados estaban pavimentados con mosaicos decorados con complejos motivos geométricos. Una de las estancias de este sector conservaba parte de las pinturas murales, con coloridos motivos geométricos y vegetales, y estaba dotada de un sistema de calefacción, mediante la circulación de aire caliente por conductos subterráneos, cubiertos con losas. En la estancia principal, posiblemente el salón o el comedor, se localizó un mosaico con representación del mito de Belerofonte y la Quimera".

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