Con este título aparece un artículo en el suplemento que cada año elabora El Diario del Alto Aragón con motivo de las fiestas de San Lorenzo, patrón de Huesca.  Podéis encontrar el artículo en pdf pinchando este enlace.  El artículo está firmado por M.ª Ángeles Magallón Botaya, catedrática de Arqueología de la Universidad de Zaragoza y responsable de los trabajos de excavación de dicho yacimiento.
Se pueden consultar en mejor calidad en estos dos enlaces: página uno y página dos. No obstante os reproducimos a continuación el texto.
"HACE veinte años que comenzaron las excavaciones arqueológicas en la ciudad hispano romana de Labitolosa (La Puebla de Castro. Huesca ), gracias a las mismas, a lo largo de este tiempo se han producido una serie de novedades en la investigación arqueológica que están contribuyendo a un mejor conocimiento de nuestro pasado.
Cuando en 1991 comenzamos a trabajar en Labitolosa, el conocimiento de las ciudades romanas prepirenaicas era muy escaso: en la parte oeste, todas las referencias se concentraban en las excavaciones efectuadas por Mezquíriz en Pompaelo; en el centro, los datos se limitaban a los pocos aportados por las excavaciones de Iacca y Osca, a la información conservada en un documento del siglo V, el testamento del Diácono Vicente, en el que se menciona a Barbotum, Boletum, Terranto y Labitolosa,
y a las inscripciones halladas en Coscojuela de Fantova y en La Puebla de Castro, en las que aparecían las origines de varios personajes y de las que se podía deducir la existencia de Boletum, Barb(otum) y Labitolosa. La parte este, correspondiente a la Cataluña actual, presentaba más novedades, manifestadas con la publicación reciente en aquellas época de la epigrafía de Cataluña y con la excavación de Aeso (Isona.
Lérida).
Veinte años después y habiéndose producido una auténtica revolución en el campo de la arqueología urbana en España, el panorama ha cambiado notablemente en esta zona de la provincia de Huesca. Dos son los motivos principales: por un lado, gracias a los resultados de las excavaciones de urgencia, llevadas a cabo como consecuencia de la necesidad de proteger los vestigios frente al desarrollo urbanísticos, y por otro, gracias a las excavaciones que se emprendieron en Labitolosa.
La realización de excavaciones arqueológicas en una nueva ciudad romana desconocida por las fuentes literarias y sin ningún asentamiento moderno sobre la misma abría unas excepcionales expectativas para la investigación. La fortuna nos ha sonreído y en la actualidad el yacimiento situado en el Cerro Calvario (La Puebla de Castro. Huesca) es un referente en la investigación sobre el Pirineo central. Proyectar un trabajo arqueológico en una ciudad desconocida, sin excavaciones antiguas, no era una tarea fácil. Los descubrimientos allí realizados, han permitido además reflexionar sobre la situación, condición y la evolución hacia un status privilegiado de las ciudades de la zona central de la vertiente meridional pirenaica como parte integrante de la Provincia Hispania Citerior. Pero además de la ciudad romana se ha descubierto los restos
de una fortaleza musulmana, denominada: Qasr Muns/Castro Muniones de las fuentes arábigas y de los diplomas cristianos de los siglos XI-XII.

LAS CIUDADES ROMANAS DEL PIRINEO CENTRAL
A partir de los nuevos datos aportados por la excavación, el equipo de Labitolosa empezó a reflexionar sobre la geografía histórica de los Pirineos hispanos, sobre las características de sus habitantes, sobre la situación y evolución jurídica de sus ciudades.
Las conclusiones a las que llegamos en aquellos trabajos pueden ser resumidas de la forma siguiente: en época romana, la vertiente meridional de los Pirineos estuvo jalonada de oeste a este, casi de forma alineada por una serie de ciudades. El territorio prepirenaico era un territorio estructurado y jerarquizado en diversos grandes oppida y establecimientos de menor envergadura con anterioridad a la reorganización territorial romana, como demuestra el estudio de los yacimientos prerromanos de la zona. Las investigaciones arqueológicas han puesto de manifiesto que algunos, tras el proceso de conquista, no sólo conservan su rango urbano sino que incluso evolucionan hasta llegar a ser un municipio romano (es el caso de Osca), cohabitando con ciudades de nueva creación.
En el caso del territorio pirenaico, a las principales ciudades preexistentes, se añadieron como capital de ciuitates, establecimientos mucho más pequeños (como Labitolosa), a veces incluso salidos de la nada, pero cuya posición geográfica les permitía controlar un valle prepirenaico. Salvo Osca, cuya romanización y componente itálico poblacional le valió la atribución del derecho romano y del estatuto municipal, el resto eran núcleos pequeños que ni siquiera quedó su nombre en el recuerdo, de hecho no conocemos aún todos. Algunos desaparecieron a finales del siglo III, otros durante la Antigüedad tardía.
LAS CIUDADES ROMANO REPUBLICANAS
Entre las ciudades de origen indígena destaca Osca. Esta ciudad jugará un papel muy importante en los conflictos del siglo I a.C., participando activamente en las clientelas de los beligerantes, como Pompeyo o Sertorio. Los datos arqueológicos sobre la época republicana han sido muy numerosos en los últimos años. En Osca se ha exhumado gran cantidad de vestigios materiales iberromanos, exactamente en los mismos solares en los que luego se erigirá el municipio romano.
Se ha constatado además la existencia en una muralla romana, fechada entre los años 80-70 a.C.. Su excavador (Ignacio Lafragüeta) ha puesto en relación su construcción con el papel jugado por la ciudad en las guerras Sertorianas, en las que fue sede del senador rebelde. Osca no presenta indicios de destrucción tras la muerte de Sertorio. Hay incluso pruebas de la realización poco después de importantes construcciones, como la erección de un sacellum in antis. Otros vestigios menores se suman a éste para manifestar la importancia de la ciudad en el primer cuarto del siglo I a.C.
En Labitolosa, las excavaciones muestran la existencia de un asentamiento de finales de la época republicana y comienzos el mundo augusteo, como prueban los restos hallados bajo los edificios termales y la domus que nos llevan a la segunda mitad del siglo I a.C. Por el momento no se han hallado estructuras del posible asentamiento indígena originario, que pudo estar situado en la zona alta del Cerro Calvario. Sobre el origen de Labitolosa se puede hipotetizar la existencia de un pueblo ibérico denominado Tolosani, cuya urbe principal sería en época republicana la conocida mansio de Tolous (Cerro de la Alegría. Monzón. Huesca). El establecimiento de la reorganización augustea decidió el establecimiento de la capital de la ciuitas en el Cerro Calvario, sobre el pequeño núcleo preexistente: Labi-tolosa (tal vez la nueva? Tolosa).
EL APOGEO DE LAS CIUDADES DEL ÁREA PIRENAICA. LOS VESTIGIOS LA ACTIVIDAD EDILICIA LAS ÉLITES URBANAS
Según avanzan las investigaciones arqueológicas, van siendo exhumados los restos arquitectónicos de las ciudades del prepirineo, vestigios que muestran la integración de los habitantes de estos pequeños núcleos en los modelos de vida romanos. Casi todos presentan elementos arqueológicos augusteos, aunque sus transformaciones fundamentales parecen tener lugar a finales del siglo I d.C. Sin embargo, salvo en el caso de Labitolosa, en el que las excavaciones ininterrumpidas durante veinte años han permitido conocer de forma aproximada la organización urbana de la ciudad, en el resto de las ciudades la falta de excavaciones sistemáticas o las excavaciones esporádicas en suelo urbano no permiten conocer en su totalidad los vestigios
ni aproximarse a su evolución urbana. En el estado actual de nuestros conocimientos, destacamos como restos arquitectónicos más representativos los edificios termales, ya que son los más numerosos y mejor excavados.
En Labitolosa han llegado hasta nosotros dos conjuntos en un excelente estado de conservación, excavados en su totalidad y casi contemporáneos, fechados en la segunda mitad del siglo I d.C.
En lo que a los conjuntos forenses respecta, vuelve a ser la ciudad de Labitolosa la que presenta en la actualidad los restos mejor conservados. En el foro de la urbe situada en el Cerro Calvario, del que sólo permanece una deteriorada parte septentrional, se situaba un edificio de estructura semejante a un templo in antis, decorado con una galería de retratos de notables locales sobre pedestal. El conjunto estaba presidido
por la estatua del genio del municipio. Su conjunto epigráfico constituye uno de los monumentos más relevantes, no por su grandeza y riqueza, sino por la información que proporciona para conocer a las élites urbanas en el ámbito pirenaico a finales del siglo I d.C y sobre todo en la primera mitad del siglo II.
En Osca, su conversión en Urbs Victrix, tras la batalla de Ilerda y posteriormente en municipio de derecho romano en época imperial debió suponer un gran impulso a la ciudad. En esta ciudad se han localizado dos grandes zonas monumentales, edificadas en parte sobre los restos del posible foro republicano. En una de ellas se conserva un conjunto constructivo interpretado como un posible mercado público. En una segunda zona monumental situada en el entorno de la actual catedral en la que se ubicaría el foro de la ciudad, emplazado en la zona alta de la ciudad, se halló un fragmento de una gran estatua de bronce –conservada en el Museo Provincial de Huesca-. Asociados a estos vestigios como parte integrante de los mismos se erige el teatro romano fechado en época tiberiana y que presenta evidentes similitudes constructivas con el de Caesaraugusta, este espacio teatral está ubicado en la zona monumental y pública de la Osca romana.
Los conjuntos epigráficos honoríficos de Labitolosa y Barbotum muestran una parte de la decoración de dichos centros públicos en el siglo II: como en las otras ciudades romanas de la misma época, las del Prepirineo estaban decoradas con estatuas al emperador y a las divinidades del Panteón romano. Las efigies sobre pedestal de los notables locales, a menudo benefactores de sus ciuitates, incluidas las mujeres de las que hay un notable ejemplo en Labitolosa, ocuparon también los centros públicos, dentro de las prácticas de la exposición pública del honos y de la memoria familiar.
A los ejemplos de arquitectura doméstica conocidos en Labitolosa, en la que destacamos la vivienda de dos pisos, dotada con hypocaustum y con un hortus, hay que añadir los nuevos edificios descubiertos en Osca. Así destacamos la llamada Casa de Las Rosetas en Osca vivienda republicana que se amplía notablemente
en el siglo I-II d.C.
LOS CAMBIOS EN EL SIGLO IV. LA DESAPARICIÓN DE ALGUNOS NÚCLEOS URBANOS Y LA NUEVA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO
Salvo en contadas excepciones, los datos de que disponemos sobre la arqueología urbana a partir de finales del siglo III y IV en la zona son escasos. Faltan excavaciones y prospecciones sistemáticas, información y estudios sobre la cultura material. No obstante, hay una serie de indicios que permiten conocer ciertos cambios producidos en las ciudades y sus motivos.
Se detecta una modificación en la organización del territorio; lo apreciamos a partir de finales del siglo III y aún más en el siglo IV: en estos momentos desaparecen literalmente algunas ciudades y otras prosiguen con su actividad. Uno de los casos más significativos de abandono sin indicios de violencia lo constituye la ciudad de Labitolosa, en las excavaciones realizadas en la misma no se han detectado indicios de destrucción, pero sí de su abandono en el siglo III.
Una de las ciudades más representativas para conocer los cambios en la organización de las nuevas ciudades lo constituyen la pequeña localidad de Barb(otum), Monte Cillas, Coscojuela de Fantova, Huesca. A diferencia de lo que sucedía en Labitolosa, que, como sabemos, no perdura más allá de finales del siglo III, la documentación arqueológica y epigráfica de este núcleo presenta dos bloques bien diferenciados: el primero está compuesto por textos epigráficos fechados entre el 75 y el 180 d.C. aproximadamente, en su mayoría pedestales; el segundo está formado por laudas musivarias paleocristianas -uno de los conjuntos más importantes de España conservadas en el Museo de Huesca- fechadas entre el 350 y el 450 d.C. En efecto, la primera parte de la vida de Barbotum es paralela y semejante a la de Labitolosa. La segunda es posterior,
ya que Barbotum perdurará por lo menos hasta el siglo V. Sus habitantes modifican sus hábitos funerarios al adoptar el cristianismo y cambian la topografía de la ciudad.
Respecto a Osca, las escasas noticias arqueológicas de esta época y las fuentes hacen difícil abordar el estudio de la ciudad oscense. Osca y su vecina Calagurris Fibularia tuvieron rango episcopal y ocupan el espacio central de un territorio con un alto potencial económico basado en la agricultura y además extraordinariamente bien comunicado gracias a las vías: de Italia in Hispanias y Ab Asturica Terracone de las cuales, Osca, era mansio.
Hasta aquí algunas de las novedades arqueológicas de época romana que se han producido como consecuencia de las excavaciones arqueológicas en Labitolosa, pero las novedades no finalizan aquí. Al hallazgo de la ciudad romana sumamos la importante fortaleza andalusí de Qasr Muns/Castro Muniones de las fuentes arábigas y de los diplomascristianos de los siglos XI-XII.
La mayor parte de la superficie de este conjunto correspondía a un gran recinto amurallado tipo albácar del que tan sólo podemos reconocer las entalladuras practicadas en la roca para asentar la muralla perimetral, de 1 m de anchura, así como algunos restos de mampostería pertenecientes  el zócalo la misma. No obstante, el principal elemento del complejo corresponde a un pequeño alcázar de unos 350 m² de superficie interior, edificado en el extremo suroeste del cerro, fuertemente amurallado y con planta trapezoidal.
La construcción del conjunto, creemos que debió tener lugar en época califal, en un momento del siglo X, en el contexto del trabajoso proceso de sometimiento de los territorios de la Marca Superior a la obediencia del Estado Cordobés por parte de los ejércitos de Abd-al-Rahman III.
Por su parte, el abandono de la fortaleza dataría de fines del siglo XI. Esta fecha concordaría a la perfección con los datos de la documentación medieval, que localiza la conquista aragonesa de Castro Muñones en 1081, fecha relacionada con la conquista de la ciudad de Graus.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Estos veinte años de excavación y convivencia entre arqueólogos, investigadores, estudiantes, arquitectos y diferentes profesionales vinculados al mundo de la Arqueología han sido muy positivos, como se desprende
de las líneas precedentes en el plano de la investigación. Creemos, sin embargo, que han sido mucho más relevantes e importantes en el ámbito de las relaciones humanas. Gracias a las mismas hemos compartido parte de nuestras vidas con los habitantes del Alto Aragón, hemos conocido mejor sus monumentos y paisajes. Pero también se han establecido importantes lazos humanos entre los integrantes de los equipos de las universidades de Zaragoza y Burdeos. Se han descubierto familiares que emigraron a Francia y cuyos descendientes regresan los veranos para trabajar en las excavaciones arqueológicas que se realizan en el pueblo de sus antepasados. Ha habido muchos
amores, que se mantienen, y desamores de verano, que se recuerdan con nostalgia. Hemos perdido para siempre a José Vicente y a Simón, dos personas muy queridas para nosotros. Pero sobre todo tenemos la satisfacción de haber contribuido a un mejor conocimiento de nuestra historia y de haber disfrutado trabajando en la búsqueda de los restos de la ciudad hispano romana de Labitolosa y en la vida de sus habitantes, en la que esperamos continuar unas décadas más".

0 Comments:

Post a Comment



Entrada más reciente Entrada antigua Página principal