El Martes 23 de Noviembre se publicaba en Crónica de las Cinco Villas, un suplemento de El Periódico de Aragón, un artículo titulado "Tesoros bajo el subsuelo" sobre trabajos arqueológicos en esta comarca zaragozana.  Os reproducimos la información: 

"El pavimento de muchas calles cincovillesas ha tapado durante años restos óseos antiguos.  

Las excavaciones levantaron gran expectación en la localidad taustana. Las Cinco Villas son una comarca llena de historia, pero no solo en lo que a monumentos y documentación se refiere, que es de gran riqueza, sino también en lo relativo a restos arqueológicos, con emplazamientos de envergadura como la ciudad romana de Los Bañales (Uncastillo). Son lugares en los que los humanos han dejado su huella con la construcción de edificios públicos que ahora salen a la luz desde el subsuelo. Junto a ellos, espacios donde se plasman las costumbres de épocas antiguas que están tan unidas al devenir humano, entre ellas, los rituales funerarios.

Así, en diferentes puntos de la comarca se han encontrado enterramientos. El último, en Tauste. Concretamente en la calle José María Conget, una vía en la que las obras de renovación de servicios han sacado a la luz una pequeña necrópolis que podría ser de época musulmana. Son tres enterramientos en los que reposaban los cuerpos, de costado y mirando al sureste (a la Meca), de ahí el posible emplazamiento en este espacio de la Medina de Tauste.
Se trata de los primeros tres enterramientos encontrados en tan solo diez metros de superficie excavada, lo que según los cálculos hace pensar a los investigadores que el enterramiento tendría gran superficie (sobre 1,5 hectáreas), a juzgar por las dimensiones de los sepulcros y el número de ellos aparecidos por cada metro, una premisa que también viene avalada porque "durante los últimos 20 o 25 años han sido frecuentes las apariciones de restos al efectuar obras de renovación de servicios en algunas calles, pero se han tenido que tapar, al igual que ha pasado con éstos, ya que se trata de suelo urbano consolidado", explica el primer edil de Tauste, José Luis Pola. Si bien, según confirma el alcalde, "se negoció con la Asociación El Patiaz la realización de un estudio de los huesos, en colaboración con Patrimonio de la DGA, ya que su datación anticiparía los datos que tenemos de la historia de Tauste, ya que podrían ser anteriores al siglo XI, además de arrojar luz sobre el volumen de población taustana en aquella época".
El alcalde confirma que si los huesos se hubieran encontrado fuera del casco urbano consolidado, "se hubiera abierto una excavación arqueológica, por la importancia que tiene para el municipio". Mientras tanto, desde Patrimonio "están elaborando una ficha catalográfica que se añadirá al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para que quede constancia de la existencia de este enterramiento, en caso de llevar a cabo futuras actuaciones urbanísticas", concluye Pola.
Por el momento, se conoce que uno de los esqueletos encontrados pertenecería a un hombre de unos 175 centímetros. En cuanto a la fecha de su muerte se situaría entre los siglos VIII al X, aunque para saberlo con exactitud se realizará, próximamente, la prueba del Carbono 14 a los restos óseos hallados.

LAYANA Y UNCASTILLO
En abril de este año se encontraron también huesos en Layana. La Comisión de Patrimonio del Gobierno de Aragón obligó a realizar unas catas arqueológicas previas a la realización de las obras de La Replaceta. Al efectuarlas salieron a la luz unos enterramientos que, según la arqueóloga de la DGA, pertenecerían a la Edad Media, más en concreto al siglo XII. Ante este hallazgo hubo que replantear el proyecto de remodelación del espacio urbano para protegerlos.
También en Uncastillo se encontraron los restos de un caballero medieval, según especificaron los técnicos al ver la forma que tenía el enterramiento. Fue en el 2005, coincidiendo con la última fase de trabajos de restauración de las murallas del castillo de la peña de Ayllón. Cuatro años más tarde, en agosto de 2009, y en la misma localidad, se descubrieron otros restos funerarios al realizar los trabajos de cubrimiento del río y ensanchamiento de la calzada en la plaza del Ordinario. Concretamente, cinco esqueletos (2 de adultos y 3 de niños), aunque se constató que había otros más en capas inferiores. La cercanía a la iglesia de Santa María de Uncastillo justifica la existencia de estos restos, ya que antiguamente los cementerios se localizaban junto a los templos. Además, según fuentes del departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, "los restos aparecidos también coinciden con el cierre de la muralla del entorno de la iglesia".
Igualmente, aparecieron varias tumbas antropomorfas cubiertas por una losa y con forma semicircular en la cabeza. Estos sarcófagos --y las otras tumbas mencionadas-- se dataron entre los siglos XI y el XIV. Todos estos enterramientos se taparon, aunque su testigo se conserva reflejado en el pavimento de la plaza del Ordinario.

LOS BAÑALES
En el yacimiento arqueológico de Los Bañales (Uncastillo) se conservan algunos de los enterramientos más curiosos de la zona, en esta ocasión, de época romana. En ella lleva trabajando desde hace cinco años un equipo de arqueólogos de la Uned de Tudela, gracias a un proyecto que impulsa la Fundación Uncastillo. Con él se han descubierto tres necrópolis, una en la ciudad de Los Bañales propiamente dicha, y otras dos en Cabezo Ladrero (Sofuentes) y Campo Real--Fillera (Sos). "Los cementerios se ubicaban siempre a la entrada o salida de la ciudad, y con las tumbas a ambos lados de la vía romana. Además, se destacaban con altares monumentales, estelas funerarias, etc.", dice Javier Andreu, director técnico de la excavación.
A los citados se sumaban otros enterramientos, anexos a las villas, "que pertenecían a la élite rica de la zona, con ejemplo tan importantes como el los Atilios o el de La Sinagoga", precisa el experto.
En cuanto al ritual, Andreu destaca que "de muchos de los enterramientos conocidos sólo han quedado las inscripciones que advertían de su presencia, sin que podamos saber si eran tumbas de incineración, que era lo más habitual, o de inhumación, algo menos frecuente". De estas últimas cabe destacar la encontrada en el paraje de El Zaticón de Biota, que incluía restos de varios individuos, entre ellos, los de un bebé de corta edad. "Se fecha en época romana, por las tachuelas de sandalia (calligae) que presentaba uno de los difuntos", dice Javier Andreu. Igualmente caben destacar los enterramientos para albergar cenizas procedentes de la incineración del cadáver, ya que el yacimiento de Los Bañales es rico en las llamadas cupae, sepulcros en forma de medio tonel, constituyendo este espacio "el mayor conjunto septentrional de la Península Ibérica y uno de los más numerosos de Hispania", concluye Javier Andreu".

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