El escritor y profesor universitario Jose Luis Corral presentó ayer en Zaragoza su última novela, La prisionera de Roma, cuyo personaje central es Zenobia, emperatriz de Oriente.  Con motivo de dicha presentación se publican hoy una noticia de la publicación en Heraldo de Aragón y una entrevista al autor en El Periódico de Aragón, que a continuación os reproducimos.

En Heraldo de Aragón el artículo se titula "José Luis Corral relata la vida de Zenobia, la Cleopatra del S.III" con bajotítulo "El escritor aragonés narra en 'La prisionera de Roma' la vida de esta mujer de legendaria belleza y con grandes dotes de gobierno que, en el siglo III, llegó a ser emperatriz de Oriente".

El escritor José Luis Corral recrea en su nueva novela, La prisionera de Roma, la apasionante vida de la reina Zenobia, una mujer de legendaria belleza y con grandes dotes de gobierno que, en el siglo III, llegó a ser emperatriz de Oriente y que cuando conquistó Egipto fue aclamada como la nueva Cleopatra.

«Zenobia rompe el paradigma del estereotipo de la mujer de su época. Fue un caso extraordinario», decía este historiador y novelista al presentar ante un grupo de periodistas su novela, publicada por Planeta.

Autor de otras once novelas históricas y de una treintena de ensayos y de libros de investigación, Corral (Daroca, Zaragoza, 1957) tuvo claro que escribiría este libro desde que en 2006 fue a Siria y visitó las ruinas de la Palmira romana. Quedó «fascinado» con esa ciudad.

Se encontró con «retazos» de Zenobia en guías turísticas y en inscripciones arqueológicas y decidió estudiar a fondo esta ciudad, «que fue la más rica del mundo en el siglo III», y la vida de esa mujer que llegó a formar «un imperio comparable con el de Alejandro Magno».

Poco dicen los historiadores sobre este personaje, a pesar de que «fue la mujer más importante de la Antigüedad». Tampoco hay «una gran literatura» sobre ella, al contrario de lo que sucede con Cleopatra, contaba Corral, que ha acudido «a todo tipo de fuentes» para su novela.

«La historiografía es muy injusta y, a veces, personajes poco relevantes en su momento, gracias a una novela, una película o un poema, se convierten en legendarios», afirmó el historiador, antes de contar que sobre Zenobia solo hay una película «muy mala» (Bajo el signo de Roma, de Guido Brignone) y cinco óperas, entre ellas de Albinoni y Rossini.

Hija de una esclava egipcia y de un rico mercader árabe, Zenobia se convirtió por matrimonio en soberana de la provincia romana de Palmira, «enclavada en un lugar estratégico», ya que por ella pasaba la ruta de la seda y servía para defender las fronteras romanas frente al imperio persa.

Tras el asesinato de su marido, Zenobia, una mujer muy culta y que dominaba cinco idiomas, se convirtió en una gobernanta «extraordinaria y tuvo una visión del mundo diferente», afirmaba Corral, autor de novelas como El salón dorado, El Cid o Trafalgar.

Una de las razones del éxito de Zenobia "es que tenía gran cantidad de dinero para sus ejércitos". Tanto es así que cuando Aureliano, el emperador romano, conquistó Palmira en 272 y se llevó sus tesoros a Roma, "durante cincuenta años el imperio vivió de aquel tesoro".
Y, «aunque sea especular con la historia», Corral cree que «ese gran tesoro salvó a Roma de que el Imperio se viniera abajo dos siglos antes».
Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, Corral ve «un gran paralelismo» entre la decadencia del Imperio romano y la que podría estar viviendo ahora Estados Unidos.
«Roma estaba en los momentos finales de su imperio y necesitaba oro y piedras preciosas. Estados Unidos, una gran potencia, está haciendo un esfuerzo militar, que seguramente pagará en el futuro, para hacerse con las nuevas fuentes de energía actuales: el petróleo y el gas», señaló el historiador, para quien Barack Obama «puede ser un fiel reflejo de ese canto del cisne».
El final de Zenobia «es un misterio». Algunas versiones dicen que fue ejecutada cuando Aureliano conquistó Palmira, y otras, que llegó a Roma cargada de cadenas de oro, que fue liberada y se casó con un senador romano cuyo nombre se desconoce.
Y, aunque el historiador «no debe imaginar el futuro», Corral afirma que, si Zenobia hubiera vivido en la época actual, habría sido «una mujer líder de los movimientos reivindicativos de la democracia en los países árabes o por lo menos del papel de la mujer en ese mundo».

"El escritor y profesor zaragozano José Luis Corral rescata del olvido en su última novela La prisionera de Roma (Planeta) a uno de los personajes femeninos más sugerentes de la historia, Zenobia, soberana de la ciudad de Palmira, en el desierto de la provincia romana de Siria. Esta mujer, que vivió en el siglo III, dominó las tierras situadas entre el Mediterráneo y Mesopotamia, se independizó el Imperio Romano, reinó sobre Asia occidental, conquistó Egipto y mantuvo a raya al Imperio Persa. Una vida propia de una heroína de novela, que ayer presentó en Madrid y lo hará en Zaragoza tras las elecciones.
--Zenobia no es un personaje muy conocido en España, ¿cómo llegó hasta ella?
--No es conocida en España pero sí fue una de las figuras más importantes de la antigüedad, más que Cleopatra, pues fue durante cinco años Emperatriz de Oriente, aunque el brillo literario de Cleopatra, que vivió en el siglo I, ha eclipsado su grandeza. Mi motivación para llevar su vida a una novela surgió precisamente en un viaje a Siria que realicé en 2006, allí, en el desierto, me encontré con la ciudad de Palmira y me quedé entusiasmado. Evocar en las ruinas de esa magnífica ciudad la figura de quien fuese su reina, a quien yo ya conocía, me llevó sin remedio a escribir la novela.
--Estamos hablando de una mujer que puso en jaque al imperio romano, sin embargo, el título de la novela La prisionera de Roma nos habla de su sumisión final. ¿Qué sabemos de este personaje real?
--La verdad es que existen numerosas contradicciones sobre Zenobia y podríamos decir que su vida es un misterio. Y más su muerte. Aureliano conquistó Palmira en el 272, pero qué paso después no se sabe y hay hasta cinco versiones distintas sobre el final de la emperatriz. Yo he optado por una, que es lo que me permite escribir novelas.
--¿Le resultó difícil crear las tramas ficticias con las que rodea a los personajes reales de sus novelas, en este caso de época y situación geográfica tan lejanas?
--En realidad, la ventaja que tiene el siglo III es precisamente que es el menos comentado de la historia de Roma, el más desconocido. Hay pocas crónicas y contradictorias, lo que permite novelar en el sentido total de la palabra la historia de la mujer y de un siglo. En la facultad se decía que el siglo III supone un vacío historiográfico, pero es muy sugerente porque es un momento de crisis y anarquía en el mundo romano.
--O sea, un bombón para un historiador que escribe novelas, en el sentido de aunar la divulgación con la creación...
--Exacto. Mis novelas se sitúan en un pasado reconocible, no como el mundo irreal de El señor de los anillos, y en él, junto a los personajes históricos trato de situar personajes imaginarios que no chirríen en la trama que transitan. Trato de recrear la historia, pero nunca forzarla, sino emplearla como un marco de referencia en la que introduzco tramas de ficción que no se dieron pero podrían haberse dado perfectamente. Y al mismo tiempo, claro, enseñar historia.
--En todas sus novelas históricas incluye referencias que podrían trasladarse al mundo contemporáneo. ¿También en esta?
--Es verdad que en todas las obras hay guiños a lo contemporáneo; con Gengis Khan los había hacia la política, por ejemplo. En La prisionera de Roma nos encontramos con enfrentamientos entre civilizaciones, con una mujer que lucha por su vida y por unos ideales; se habla de la multiculturalidad, un concepto muy actual, que tenía un gran ejemplo en Palmira una ciudad situada en plena ruta de las caravanas, un lugar de encuentro entre oriente y occidente, de encuentro de creencias... Sin duda Palmira era una ciudad de una modernidad sorprendente y Zenobia una persona que rompía el estereotipo de la mujer de su época.
--Habla usted con mucho entusiasmo del personaje, su mundo, incluso diría de su novela. Se le ve satisfecho...
--La verdad es que sí. Es una novela con una idea similar a El salón dorado, donde se cuenta la historia de una cultura y una época, la vida del Imperio Romano, del imperio sasánida, de las guerras con los persas, del nacimiento del cristianismo, de la existencia de debates sobre la eternidad... un momento interesantísimo. Y hay amores, batallas... Para mí, es una novela total".

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