Recogemos, en parte como denuncia para las autoridades, las palabras del profesor Dr. Manuel Martín-Bueno sobre los desperfectos producidos en el Museo de Calatayud y en los yacimientos de Bilbilis y Valdeherrera por dos grandes trombas de agua en dos días seguidos en Calatayud.
Para seguir estas palabras y otras, sólo tenés que entrar en el Diario de las Excavaciones de Bilbilis y Valdeherrea en Facebook.
"Ayer sábado, por segundo día consecutivo, una nueva tromba de agua descargó inmisericorde sobre Calatayud y sus aledaños y nos tocó de llenó. El Barranco de Huérmeda, que recoge aguas pluviales de una tierra rocosa sin apenas manto vegetal ni vegetación que la contenga, de varias pequeñas vaguadas, la principal la que sube a Marivella por el camino del AVE, por la otrora fértil Hoya de Huérmeda.  Hoy está seccionada en dos y casi totalmente abandonados sus cultivos por la desaparición de sus antiguos propietarios y por las propias obras del gran talud por el que, cual martinete de instalación hidráulica, cada hora pasa un tren en ambas direcciones sin saber que el progreso ha sido también causante de otros "daños colaterales", freáticos desviados, campos seccionados y viejos agricultores ya idos por mor de la edad, sin esperanza de continuidad en los herederos que un día buscaron mejor suerte fuera del pueblo o por la pena que poco a poco ha ido consumiendo a las gentes del campo viendo como cada vez valía menos su esfuerzo y su trabajo de sol a sol. Cuando desaparecieron los melocotones de Campiel celebrados por Marcial, algo se perdió definitivamente y no hace tanto tiempo de ello.
Ayer el Barranco de Huérmeda volvía por sus fueros, irrumpiendo con fuerza, acentuada por una pavimentación de hormigón y unos pretiles de igual material que provocan un encajonamiento natural que acelera la fuerza y velocidad del agua, física de fluidos pura y dura. Los sumideros no fueron bastantes, ni lo serían porque estál mal diseñados y dimensionados, con una sección que ni siquiera da para recoger las aguas servidas de las casas de un pueblo que en verano aumenta su población y que además ha visto crecer por el Barrio Alto una serie de edificaciones nuevas y ampliaciones de otras, que no siempre han respetado los límites del barranco según consta en los planos de la CHE (la Confederación) y el propio catastro de Calatayud, sin que en su momento nadie dijera ni pío a tan arbitrario proceder, que entre otras cosas compromete la seguridad de todos por haber invadido terreno publico y porque impide por esa razón fundamental abrir un camino asfaltado natural, barranco arriba, hasta enlazar con el que hicieron las obras del AVE para unir con Marivella y la Nacional II.
No es un tema supérfluo ya que Huérmeda solo tiene un acceso y una vía de salida, el puente sobre el Jalón, vetusto y superado por los tiempos posteriores a su construcción, en el que ostenta pomposamente, que puede soportar 10 Tm. y por el que pasan los camiones que simplemente caben, en anchura, sin otras consideraciones. Algún día tendremos un disgusto y entonces haber quién es guapo que evacua a un emfermo grave, nada anormal dada la media de edad del lugar o un camión de bomberos si se da esa otra circunstancia. Enfín, que el día menos pensado el Barranco nos dará un disgusto definitivo y entonces nos lamentaremos todos.
Ayer de nuevo, los vecinos, prevenidos por el día anterior, aprovecharon, ya que hay fiestas en Calatayud y por lo tanto forasteros, para hacer fotos, videos y comentarios, sobretodo comentarios acerca de la necesidad de mejores comunicaciones, de los riesgos, etc., hasta que se dieron cuenta que como en el día anterior el agua entraba en algunas casas y había que achicar.
Por lo que respecta a las instalaciones arqueológicas de Huérmeda (CIMVM), el Museo de Calatayud y las Excavaciones de Bilbilis y Valdeherrera el "parte de guerra" se puede resumir en lo siguiente.
El Museo de Calatayud, con defectos de construcción evidentes, que afectaron con las prisas de última hora y la fragmentación de contratas a cuestiones fundamentale como los sellados de ventanales, bajantes, muro lateral de alabastro y cualquier punto por el que el agua es capaz de discurrir, es decir por todos, requiere de una revisión a fondo. No es lógico que además de luz los focos de la entrada suministren agua corriente sin que se le pida, no es lógico que la vidriera alabastrina rezume a chorros cuando llueva, etc. Pero ya saben Vds., que las prisas electorales, las de hace cuatro años y pico y la necesidad de inaugurar, muy loable por cierto, condiciona siempre el final feliz de una obras cualesquiera y el Museo está entre ellas.
Ayer por la mañana se terminó de baldear lo que quedaba del día anterior y se hizo el resumen de daños en las instalaciones, que no en el material expuesto, que en ningún momento sufrió ningún peligro porque ya sabemos como las gastan las lluvias y procuramos no exponerlos nunca. Por la tarde nueva revisión y hoy de nuevo para verificar la situación.
En el Centro de Investigación de Huérmeda fue diferente, los sumideros del barranco, esos que están mal dimensionados para la población existente, no ya para la potencial, dijeron hasta aquí llegamos y revocaron, vaya si lo hicieron, con lo que a nuestra cocina se podía acceder en góndola veneciana y el agua bajaba libremente por las escaleras y por fortuna salía hacia el patio y de allí al barranco sin penetrar en la biblioteca. Por la puerta principal, una vez tomadas las medidas pertinentes hace algún tiempo, rara vez tenemos problemas.
BILBILIS.- La ciudad encaramada en el Cerro de Bámbola suele aguantar bien las aguas torrenciales. Los hispanorromanos resolvieron, previo análisis exahustivo, muy bien las evacuaciones de aguas y desde luego la recogida de las mismas en las mas de sesenta cisternas, pero bien es cierto que ahora, ni funcionan, ni el sistema de alcantarillado está operativo porque se cegó con el abandono y el tiempo. No obstante los barrancos y vaguadas son los que eran y canalizan bien el agua que discufre superficialmente o se recoge embebida en el sedimento pedregoso y no suele causar daños salvo en las zonas recién excavadas, en las zonas en curso de excavación y en aquellos materiales que por su condición de higroscopicidad son mas sensibles al agua como los bloques de yeso alabastrino. No nos queremos imaginar si en vez de estos materiales tuvieramos areniscas que son verdaderas esponjas y tardan muchísimo en evacuar el agua  con el deterioro correspondiente.
Bilbilis estará dispuesta sin mayores consecuencias que unos retoques cosméticos, si el tiempo no nos sigue jugando malas pasadas, para el día de puertas abiertas del 20 de Agosto, los que vayan apuntándose para la visita pueden estar relativamente tranquilos con la salvedad de que algunas zonas habrá que verlas a una prudencial distancia.
Para aquellos que utilicen vehículos propios, las reparaciones del camino de acceso realizadas este año han resistido perfectamente y por lo tanto por ese lado no hay problema.
VALDEHERRERA.- Aqui podemos decir con satisfacción y preocupación, que hemos iniciado una campaña de excavaciones terrestres y subacuáticas al mismo tiempo, al menos somos grupo de investigación de referencia internacional en ese tema y tenemos práctica. El terreno aquí es mas limoso, en una plana que se encharca fácilmente, con pavimentos y estructuras muy a flor de superficie, que hay que secar, desaguar, facilitar la compactación del terreno y pedir a los dioses que no vuelva a llover porque el barrizal puede ser notable. Por lo tanto los esfuerzos se concentrarrán para seguir las excavaciones, para en los próximos tres días y mirando al cielo proseguir y preparar para el día 29 de agosto nuestro día de Puertas Abiertas a Valdeherrera esperando que luzca el sol estos días y se seque el terreno lo suficiente.
Valdeherrera tiene la facilidad de que la visita es perimetral por toda la zona excavada con fácil visibilidad de los restos y con desplazamiento cómodo por lo que no habrá incomodidades ni dificultades añadidas y por ahora no tendremos que rivalizar, como ayer mismo, con cualquiera de los balnearios del Jiloca por la cantidad de agua embalsada en las casas republicanas y en las fosas de las tumbas tardías.
La Arqueología tiene estas cosas y los arqueólogos tenemos bien aprendida la lección del compromiso con el Patrimonio y con la Sociedad, pero al mismo tiempo esperamos siempre la máxima colaboración de las instituciones públicas, por algo son responsables de él y si es posible de las privadas que alguna vez ayudan en eso que ahora se llama la "Responsabilidad Social Corporativa". Ni a Bilbilis ni a Valdeherrera nos han llegado hasta ahora  muchas propuestas en ese sentido y los tiempos son difíciles para todos pero no dudamos en que se producirán.

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