Como era de prever, las obras en el entorno de las murallas romanas de Zaragoza no iban a favorecer a las mismas, sino más bien a dañarlas.  Es una constante de los distintos gobiernos del ayuntamiento de Zaragoza (y de otras ciudades) entrar como elefante por cacharrería cuando hay patrimonio cultural cerca, aunque luego se defienda dicho patrimonio como espejo y atractivo cultural de la ciudad.
En un artículo de Mariano García publicado ayer en Heraldo de Aragón con el título "El derribo de los arcos de César Augusto causó daños a la muralla romana" y bajotítulo "Algunos de los sillares romanos, que ya sufrían antes problemas de conservación, han sido 'cosidos' con argamasa, como se aprecia en el vídeo (pincha aquí para ver el vídeo -de no muy buena calidad-)" se informa de un nuevo desaguisado en el patrimonio romano de la capital aragonesa.
Os pasamos la información:
"El derribo de los arcos diseñados por el arquitecto Juan Antonio Martín Trenor para 'envolver' la escultura de César Augusto en la avenida zaragozana del mismo nombre acabó causando daños a la muralla romana. Así parece deducirse del aspecto que presenta la parte superior de los restos conservados, en los que a simple vista se aprecia el uso de argamasa no solo para mantener unidos algunos de los sillares entre sí, sino, dentro del propio sillar, para mantener unidas sus partes.
El último de los arcos fue derribado el lunes 8 de abril, y los escombros cayeron directamente sobre la muralla, que estaba cubierta por sacos terreros. Todo parece indicar que la protección fue insuficiente y algunos sillares de la muralla sufrieron daños. Desde Tranvías de Zaragoza, responsable de los trabajos de reforma de las Murallas Romanas y su entorno, se quitaba este lunes importancia a la situación. "Todos los trabajos se están realizando bajo la supervisión de un arqueólogo especializado -aseguraban-. El problema no ha sido que se haya caído un trozo de muralla, sino que, al terminar la demolición de los arcos, al coger uno de los sacos se movió uno de los sillares y se decidió reintegrarlo con mortero de cemento, como se ha hecho en otros lugares de la muralla, lo que todo el mundo puede comprobar con sus propios ojos. En ningún momento ha habido un problema grave".
Es cierto lo sucedido con ese sillar y, de hecho, según algunos testigos, la piedra en cuestión estuvo 'apuntalada' toda la tarde-noche del martes por la cuchara de una pala excavadora".

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