Nuestra colega Irene Vallejo, doctora en Filología Clásica y escritora, acaba de publicar en la editorial Comuniter una adaptación de relatos de Luciano de Samósata conocidos como Historias Verdaderas, convertidos en cuentos infantiles. El título del libro es El inventor de viajes y está ilustrado por José Luis Cano.  Que lo disfrutéis.
Pinchando en este enlace podéis ver el dossier de prensa de la presentación del libro; no obstante, os pasamos una informacion y sinopsis del libro.

"Este es un cuento pensado para niños de 7 a 12 años de cualquier edad, incluso si tienen treinta y tantos o sesenta y muchos. Para adultos que no quieren que su imaginación se oxide. Para leer en voz alta a los pequeños como un juego y recuperar el placer antiguo de los cuentos junto a la chimenea. Descubre a los
calabazapiratas y a los pulgarqueros, aprende qué hacer cuando te traga una ballena, conoce la guerra de las
galaxias de tiempos de los romanos, déjate deslumbrar por los dibujos de José Luis Cano, da alas a tu fantasía.
No dejes escapar este libro, es para ti. Porque tú eres de los que, además del pájaro en mano, quieren los
ciento volando. Y, en resumidos cuentos, porque aquí entenderás que con ciertas mentiras podemos crear
historias maravillosas y muy verdaderas.
El inventor de viajes es un libro editado por creadores aragoneses, fruto del encuentro y el entusiasmo de artistas consolidados como José Luis Cano y editores de larga trayectoria, como Manuel Baile, junto a jóvenes como la autora Irene Vallejo, el ilustrador Víctor Montalbán o el escritor y editor Juan Luis Saldaña. Una pequeña joya realizada con el espíritu de los antiguos códices de miniaturas, nacida de un equipo apasionado por la literatura, la creación y el diseño, y una fascinación inagotable por el arte de contar historias. El protagonista del cuento y su tripulación zarpan en un arriesgado viaje para explorar las antípodas. Durante una tormenta, les sorprende un huracán que eleva el barco por encima del mar y lo conduce volando hacia el espacio. Llegan así hasta la Luna, reino de los selenitas, donde correrán aventuras trepidantes y divertidas. Cuando por fin consiguen regresar al océano y continuar su navegación, son devorados de un mordisco por una ballena. En el vientre de la ballena encuentran un archipiélago de islas habitadas por otros navegantes también engullidos y por seres fantásticos que les amenazan. El protagonista y sus hombres deben utilizar su ingenio para sobrevivir y conseguir escapar de la tripa del monstruo. De nuevo sobre las aguas del océano, visitan la isla comestible de Quesia, la Isla de los Sueños, la ciudad de Corchópolis y son atacados por los Calabazapiratas. ¿Llegarán sanos y salvos a las antípodas? Solo allí podrán descubrir finalmente quién es El inventor de viajes"
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Hoy ha sido noticia en diversos medios la donación de una colección arqueológica procedente de excavaciones realizadas en Alcañiz hace noventa año. Os pasamos la noticia de la web amiga de Íberos del Bajo Aragón con fotografía de dicha página; también puede leerse la notica en Heraldo de Aragón:
"El Taller de Arqueología de Alcañiz ha recibido recientemente de Dª Nuria Pujol Vilá, viuda de D. José Luis Blasco, la donación de un importante conjunto de piezas arqueológicas procedentes de las excavaciones que en los años 20 del siglo pasado realizó en diversos yacimientos de la zona el sacerdote alcañizano Vicente Bardavíu en colaboración con Pierre Paris (uno de los arqueólogos más prestigiosos de la época, fundador de la Casa de Velázquez de Madrid). 
La relación entre Pierre Paris y el alcañizano Mosén Vicente Bardavíu (1865-1929), se inició en 1924 con la puesta en marcha de un ambicioso programa de excavaciones en los yacimientos del Cabezo del Cuervo (1924), El Taratrato (1924-25), El Cabezo del Moro (1927), Alcañiz el Viejo (1927-28), El Palao (1927-28) y El Cascarujo (1931), este último tras el fallecimiento del propio Bardavíu. Las memorias de estas excavaciones fueron publicadas en varios volúmenes por L´Ecole des Hautes Etudes Hispaniques de Burdeos. En algunas de las fotografías de dichas publicaciones se pueden identificar varias de las piezas de la colección que ahora se ha donado. Buena parte de las piezas obtenidas en las excavaciones realizadas en Alcañiz por Baradvíu y Paris ente 1924 y 1931 se dan por perdidas o se encuentran en paradero desconocido. Tan solo se tienen noticias aportadas por el propio Bardavíu en 1926 sobre el traslado de los materiales recuperados en las excavaciones de El Taratrato al Museo de Zaragoza, señalando que alguno pequeños lotes de piezas “repetidas” de este yacimiento fueron entregadas a Pierre Paris y llevadas a la Casa de Velázquez de Madrid (que fue totalmente destruida en 1936) y otra pequeña parte cedida al Ayuntamiento de Alcañiz “en memoria de los antepasados”. De estos lotes tan solo se tiene noticia del ingreso de un importante conjunto de piezas en el Museo de Zaragoza en 1929 por lo que quizás se conserven en los almacenes del mismo. El propio Bardavíu se quedó también para su colección personal con algunas de estas piezas que guardó en una casa de campo de su propiedad, la “Torre La Montañesa”, situada cerca de la carretera de Calanda. 
Antes de fallecer Bardavíu vendió esa finca a D. Miguel Blasco Roncal (suegro de Dª Nuria Pujol) con la casa de campo en cuyo interior se conservaban las piezas de su colección particular. El mediero de la finca de Bardavíu (que continuó ejerciendo esa labor tras la compra de la propiedad por Miguel Blasco) fue quien en los años 70 entregó a Dª Nuria Pujol la colección arqueológica ahora donada quien la ha conservado en su vivienda alcañizana hasta nuestros días. 
La colección de Bardavíu en poder de Dª Nuria Pujol, actualmente en fase de inventario y catalogación por técnicos del Taller de Arqueología de Alcañiz, consta de un centenar de piezas entre las que se encuentra una docena de vasos completos y tapaderas varios de ellos de época ibérica procedentes de El Taratrato. Otros vasos, de época islámica, deben proceder con toda probabilidad de Alcañiz el Viejo. Se encuentran también varias pesas de telar algunas de las cuales, por su tipología, deben proceder del Cabezo del Cuervo, así como fragmentos de cerámicas a mano con distintos tipos de decoraciones y un pequeño lote de piezas de sílex de procedencia dudosa. Todas las piezas se han depositado en el CIBA, Centro Iberos en el Bajo Aragón, donde están siendo catalogadas y donde se ha previsto realizar, una vez finalizados los trabajos de inventario, una pequeña exposición sobre las mismas".

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